CUANDO EL ARTISTA SE INSPIRA EN OBRAS CLÁSICAS - ASADO EN MENDIOLAZA, MARCOS LÓPEZ
“Mi versión de La última Cena la hice en el 2001, en octubre, justo antes de la crisis de diciembre. Algunos críticos escribieron algo de que era como un presagio, algo así como el último asado argentino. La foto la hice apenas llegué de un viaje por España, donde en la Bienal de Valencia, vi una versión de un fotógrafo japonés, Hiroshi Sugimoto. Recuerdo que después de ver esa obra, me hizo un click y dije que iba a hacer mi versión argentina. (…) Siempre me intereso en que mi obra hable de la periferia, mostrar la textura del subdesarrollo. La pegajosidad de los manteles de hule. Trato de que mi trabajo tenga el dolor y la desprolijidad de la América mestiza. Y creo que esa imagen cumple con eso. Estoy eternamente agradecido por que se me haya ocurrido hacer esa foto. Finalmente, la puesta en escena se hace documental. Esa imagen, está documentando un modo de vivir, una cultura, una época… ¿Para eso dicen que sirve el arte, no?”.
Entre la “Última Cena” de Leonardo da Vinci y “Asado en Mendiolaza” de Marcos López transcurrieron 500 años de historia.
Mientras que en la “Última Cena” de Leonardo los apóstoles de Cristo se asemejan a filósofos vinculados con cuestiones místicas y religiosas, en “Asado en Mendiolaza” no hay apóstoles sino hombres “terrenales”.



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